ANDREA STUDIO
VILLA OLIVOS
En el paisaje sereno de Campos, Mallorca, nace Villa Olivos, un proyecto residencial que combina elegancia mediterránea y confort contemporáneo.
Encargado por un promotor con varios terrenos en la isla, el proyecto llegó a nosotros tras una primera propuesta que no terminaba de convencer al cliente.
Con la licencia ya concedida, el desafío fue mejorar los espacios sin alterar la volumetría ni las condiciones del permiso existente, transformando la vivienda en una pieza arquitectónica más coherente, funcional y emocional.
Reinterpretar la distribución interior
La intervención se centró en repensar la vida interior.
La suite principal se amplió y se trasladó hacia la zona más noble de la casa, abierta a la terraza y la piscina, disfrutando de las mejores vistas y luz natural.
Cada dormitorio se diseñó como un universo propio, con baño y vestidor privados, buscando que cada espacio tuviera su identidad dentro de una misma armonía.
El área de servicio se organizó de forma estratégica: un pasillo oculto conecta la habitación de servicio con la despensa, la lavandería y la cocina, permitiendo que las tareas domésticas se desarrollen fuera de las zonas nobles y sin interferir con la vida cotidiana de la casa.
La cocina como corazón transparente
La antigua cocina, antes cerrada, se integró al salón-comedor, creando un gran espacio social con la posibilidad de cerrarlo mediante puertas acoplables de cristal y rattán.
Esta solución permite mantener la transparencia visual incluso cuando los ambientes están separados, ofreciendo flexibilidad según las necesidades de la propiedad.
La cocina se convierte así en un espacio fluido, elegante y funcional, donde la artesanía del rattán convive con la modernidad del vidrio y la precisión de la luz.
Exterior mediterráneo, alma social
En el exterior, la villa se abre al jardín con una segunda cocina metálica junto a la piscina, protegida por un pórtico con un amplio salón exterior.
Desde allí se accede a un vestidor y baño de servicio para la zona de piscina, pensados para mantener la funcionalidad y el orden incluso durante los encuentros sociales.
La piscina, con las dimensiones máximas permitidas por normativa, incluye un jacuzzi integrado, convirtiéndose en el eje emocional del conjunto.
El exterior se concibe como una extensión natural del interior: luz, agua y piedra mallorquina se funden en un mismo lenguaje arquitectónico.
Bienestar subterráneo
En el sótano, además del parking, se creó una zona de bienestar con SPA privada, piscina con contracorriente y sauna independiente.
Junto a ella, un gran espacio multiuso se adapta a distintos usos: cine, discoteca o sala de juegos.
El techo incorpora lucernarios de vidrio que permiten la entrada de luz natural, transformando lo que suele ser un espacio técnico en un ambiente luminoso y vital.
Materiales que hablan del Mediterráneo
La elección de materiales refuerza la conexión con la isla: piedra caliza mallorquina para los paramentos exteriores, tejado de tejas tradicionales, y en el interior, una paleta clara, cálida y refinada.
Los suelos porcelánicos, la madera natural, el rattán y los papeles pintados se combinan para generar una atmósfera de lujo discreto y elegancia táctil.
Cada textura ha sido pensada para dialogar con la luz mediterránea y respetar la esencia del entorno sin sobrecargarlo.
Una villa que celebra la vida mediterránea
Villa Olivos no es solo una vivienda de lujo: es una experiencia arquitectónica que combina bienestar, privacidad y relación con el paisaje.
Un lugar donde el diseño equilibra técnica y emoción, tradición y modernidad.
Una casa que se vive al ritmo del Mediterráneo.