ANDREA STUDIO
HOSPITAL ASCIRES
En el corazón de Valencia se alza un proyecto hospitalario privado de nueve plantas, concebido para ofrecer una nueva visión de la arquitectura sanitaria: espacios cálidos, humanos y emocionalmente confortables.
Liderado por Ramón Bandrés, el proyecto partía de una base arquitectónica avanzada. Nuestra intervención se centró en transformar los interiores para que los pacientes se sintieran acompañados, incluso en los momentos más difíciles.
Redefinir la arquitectura del bienestar
El reto principal fue romper con la frialdad tradicional de los hospitales.
Queríamos que cada pasillo, sala y habitación respiraran serenidad.
Para ello, seleccionamos un suelo porcelánico tipo piedra en tonos beige, capaz de aportar una sensación inmediata de calma y estabilidad.
Las paredes se revistieron con papeles pintados y paneles de HPL con acabado en madera, creando una continuidad visual cálida y coherente que envuelve el conjunto en un lenguaje amable y natural.
Cada decisión material buscó equilibrar la funcionalidad con la emoción, recordando que la salud también se nutre de la belleza y del entorno.
Espacios que acompañan
Los muebles diseñados a medida responden a las necesidades específicas de cada área: desde las habitaciones de hospitalización hasta los despachos médicos y zonas comunes.
En el hall principal y la sala de reuniones, el uso del Barrisol —una tela tensada retroiluminada— simula la presencia de ventanas, bañando los espacios con una luz suave y envolvente que evoca la sensación de cielo abierto.
La iluminación natural simulada se convierte así en una herramienta terapéutica, generando bienestar a través de la luz.
La cafetería: naturaleza y encuentro
La cafetería fue concebida como un oasis dentro del entorno hospitalario.
Con bancos de obra tapizados que se integran con grandes maceteros, el verde se introduce en el interior, creando una conexión visual con la naturaleza.
Este gesto convierte un espacio funcional en un lugar de encuentro y respiro, donde la vegetación, la luz y la textura dialogan para generar calma.
Porque en la arquitectura hospitalaria contemporánea, cuidar es también crear lugares donde la vida pueda sentirse.
Luz que humaniza
Uno de los mayores desafíos del proyecto fue la iluminación técnica, sujeta a normativas estrictas.
La solución fue una iluminación por capas, combinando fuentes directas con tiras LED ocultas en cortineros y zócalos.
El resultado: una luz funcional y a la vez íntima, que suaviza la percepción del espacio y reduce el estrés visual.
La sensación de amplitud y claridad se mantiene en todo momento, favoreciendo tanto el trabajo del personal médico como la tranquilidad de los pacientes.
Un hospital que se siente como un hogar
Este edificio no solo representa un avance en infraestructura sanitaria, sino una nueva forma de entender la arquitectura hospitalaria:
una arquitectura centrada en las personas, donde la tecnología y el confort se encuentran con la empatía.
A través de materiales nobles, texturas acogedoras e iluminación emocional, se logra un entorno que no solo cura, sino que acompaña.
Un hospital que no intimida, sino que abraza.
Una arquitectura que transforma lo clínico en humano.